Gastón Saiz

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La superación, su único secreto

gastonsaizNo hay otro secreto en Luciana Aymar que su instinto de superación y su perseverancia. Podrá fascinar su talento innato, su magia, pero en el esfuerzo de todos los días está la base de su centelleante trayectoria en el hockey. Cada vez que concluye un entrenamiento o un partido, lo primero que piensa es en qué cosas podría mejorar.

Es un mecanismo natural que mantiene activado desde siempre y que la lleva a no tener límites, tanto en el aspecto técnico como en el táctico y el físico. Si no, no se explica que a los 33 años, en el supuesto declive de la carrera de cualquier deportista, haya mostrado en el Mundial de Rosario el mejor repertorio de su vida. “Las personas que se fijan un techo o sienten que son las mejores del mundo, son las que en definitiva no terminan siendo perseverantes o mejorando cada año. Yo soy como una esponja, me gusta absorber cosas de los demás, soy muy observadora. Eso me permite superarme”, dijo Lucha a principios de año, en una frase que descubre su filosofía en el deporte y en la vida.

Una feliz conjunción de entrenadores idóneos y un entorno familiar favorable construyeron en Lucha una atleta de convicciones insobornables. En su mente tiene grabado bajo fuego que ser Leona significa entrenarse cada jornada con el corazón, dejando todo en la cancha, haciendo prevalecer la solidaridad y el respeto para con sus compañeras del plantel. Entiende que se viste de celeste y blanco no sólo porque es la indumentaria que le tocó en suerte, sino porque representa a todos los argentinos. Sabe que esa camiseta transmite valores que trascienden su disciplina, y que ella misma representa un modelo para todas las nenas que aspiran algún día convertirse en Leonas.

Está la Lucha deportista, pero también la Lucha mujer. “Me encanta vestirme bien, ser seductora, maquillarme, cuidarme la piel. El hecho de ser deportista no quiere decir que pierda rasgos o costumbres femeninas, al contrario. También voy al gimnasio para que me quede bien una bikini en el verano”, comenta. Propuso despedirse tras los Juegos Olímpicos de Londres 2012. “Me daré cuenta de que no puedo seguir y ahí diré: ‘hasta acá llegué'”. Cuando deje el alto rendimiento se jurará seguir colaborando con el hockey desde afuera, ya sea consiguiendo sponsors o dándoles una mano a las jugadoras nuevas con su experiencia. Seguramente, también continuará fortaleciendo su veta artística, un sendero que tomó ya hace algunos años (TV, sesiones de fotos, publicidad) y en el que parece sentirse cómoda. Mientras tanto, habrá dos años más de una Luciana Aymar plena, para disfrutar.

De Gastón Saiz, Periodista del Diario La Nación para MinutoHockey.com

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