Esta Leoncita vale oro

Muchas veces para poder cumplir objetivos hay que sortear varios obstáculos, y algunos cuestan más que otros. Los estados de ánimo varían constantemente, pero la clave para poder cumplir el objetivo es no bajar nunca los brazos. De esto Priscila Jardel sabe mucho. A pesar de tener solo 20 años tuvo que recorrer un largo camino buscando su gran meta que es el Mundial Junior que se jugará en diciembre en Santiago de Chile.

La jugadora de Los Tordos viene de ganar con Las Leoncitas la medalla de oro del Panamericano que se disputó en Trinidad y Tobago, donde también se aseguro un lugar en el Mundial de la categoría.
“No lo puedo creer. Es una alegría inmensa poder salir campeona panamericana y clasificar a un Mundial. Son sueños que se van cumpliendo y trato de disfrutar de cada momento”, comenzó diciendo Priscila.

En Trinidad y Tobago, Argentina era el gran candidato al título. El conjunto nacional cuenta con jugadoras de gran calidad y además sus rivales eran en los papeles inferiores. Los número avalaron esto ya que el equipo argentino mantuvo el arco en cero y acumuló 63 goles a favor en los 6 partidos jugados.

“Nuestro principal objetivo era salir campeonas. Sabíamos que pasando a la final nos clasificábamos al Mundial, pero somos un equipo muy ambicioso y queríamos el título. Encaramos cada partido como si fuese la final del mundo y no nos guardamos nada. Esa fue nuestra forma de respetar a todos los rivales” destacó la delantera.

Con solo escuchar hablar a Priscila, se nota la felicidad del momento que está viviendo, pero no todo fue fácil para ella. La jugadora de Los Tordos quedó afuera de la lista de los Juegos Olímpicos de la Juventud que se disputaron en Nanjing en 2014 y fue un golpe muy duro. Bajó su rendimiento en el club y se fue a jugar al Taburiente de España. Sobre esta experiencia señaló: “La verdad es que me sirvió muchísimo haber quedado afuera de los Juegos Olímpicos. Fue un golpe muy grande, pero pudecambiar el chip y empezar a entrenarme con otra cabeza. Maduré mucho como persona y como jugadora”.

La jugadora del seleccionado nacional es hija de Rosana Mateos, una distinguida deportista transplantada y de Gonzalo Jardel, profesor de educación física.

-¿Qué sacaste de ellos para poder llegar al seleccionado nacional?
-Saqué todo. Mi mamá y mi papá son mis ejemplos a seguir en todo sentido, tanto deportivo como humano. Me dieron la oportunidad de hacer deportes toda mi vida y siempre me apoyaron en cada paso. Me enseñaron a nunca rendirme y a ir siempre por mis sueños. Al lugar donde estoy ahora llegué gracias a todos los valores que me inculcaron desde chiquita. Sin ellos, yo no sería nada.

-¿Que tenés que hacer ahora para poder estar a fin de año en el Mundial en Chile?
- Tengo que seguir entrenando al máximo y aprender de cada corrección que me hagan los entrenadores. Mi punto más débil es el físico pero lo he mejorado bastante y tengo que seguir metiéndole firme a eso, pero sin descuidar todos los otros aspectos técnicos.

Foto: Horacio Altamirano para Diario UNO

 

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