Arquero de Los Leones en El Clan

Arquero de Los Leones en El Clan

Joaquín Berthold ataja en Los Leones y actúa en El Clan. Habla de la peli récord sobre la banda de secuestradores que integraba el rugbier Puccio y lo que le dijo su abuelo, socio vitalicio del CASI, cuando se supo la verdad.

Un millón trescientas mil personas vieron la película récord y muchas más están hablando del tema. El Clan, dirigida por Pablo Trapero, generó incontables clicks en Internet para profundizar o descubrir la historia de esa banda que cometió cuatro secuestros de 1982 a 1985 y asesinó a tres de sus víctimas pese a los rescates cobrados.

En el medio, el deporte se mezcla con la trama. Uno de los integrantes del clan era Alejandro Puccio -lo interpreta Peter Lanzani, ex Alumni-, campeón de rugby con el CASI y Puma en cinco partidos. Uno de los actores es Joaquín Berthold, arquero de SAG Polvorines y la Selección de hockey sobre césped. El deportista personifica a Luis María Varela, DT del equipo en el que Puccio era hombre try. Berthold, quien también participó de otro supremo éxito, Violetta (hacía de Matías), dialogó con Olé sobre la peli de la que todos hablan, con anclaje en el rugbier que sorprendió a todos al descubrirse su doble vida.

“Cuando me hablaron de la película me acordé de mis 10 años: nos mudamos a San Isidro, justo enfrente de una familia que prácticamente no salía de su casa. Nos parecía extraño hasta que nos enteramos que al hijo lo habían secuestrado y no había aparecido nunca más; era Ricardo Manoukian, la primera víctima de los Puccio”, informa Berthold, 25 años después de ese shockeante descubrimiento.

Manoukian se movía en el mismo círculo que Alex Puccio, quien habría sido su entregador el 22 de julio del 82, día de su secuestro. Si bien al rugbier lo condenaron con reclusión perpetua -igual que a su padre y jefe del clan, Arquímedes, personificado por Guillermo Francella-, nunca se pudo probar su participación en ese hecho. El rescate de 500.000 dólares no impidió el asesinato del joven empresario de 23 años. Eduardo Aulet y Emilio Naum también murieron a sangre fría por la “mano de obra” que asistía a los Puccio, conocidos de Arquímedes por su conexión con los servicios y las fuerzas de seguridad en la dictadura. Nélida Bollini de Prado se salvó porque, tras un mes de cautiverio, fue rescatada por la Policía el 23 de agosto del 85, cuando cayó toda la banda.

Berthold lleva unos litros de rugby en la sangre por su familia materna. “Mi abuelo era socio vitalicio del CASI y me contó la historia. El tenía la visión de que el club defendía a Alejandro, y que cuando se enteraron de lo que había pasado no podían creer que era ese monstruo. Pablo (Trapero) lo pone como una primera víctima sumergida por el psicópata de Arquímedes. Es muy loco pensar que un deportista que se rompía el lomo después salía a secuestrar, pero es injustificable lo que hizo; de hecho, la escena en donde acepta la guita lo condena”, analiza.

Berthold destaca el trabajo de Lanzani, y cuenta que “su papá jugó contra Puccio. Eso ayudó mucho a Peter. Aunque no era el único del ambiente; para actuar de jugadores del CASI se contrató a deportistas de elite. Llegó un momento que nos movíamos como un equipo”.

Las escenas de rugby no se filmaron en el CASI. Se hicieron en GEBA. Joaquín, respecto de su personaje, admite: “Me hubiese gustado conocer al Caña Varela, pero como el CASI no quería aparecer, no lo buscamos. Evidentemente fue un golpe durísimo para ellos, no querían volver a abrir esa puerta. Me contaron que Caña era un loco lindo, pasional; mi tía estaba enamorada de él. Yo quería que mi personaje fuese así, alguien que defendiera a Alejandro hasta último momento, como hicieron sus compañeros en la vida real, como se ve en la escena de Tribunales”.

Berthold reconoce que haber actuado en El Clan “es como estar en la final del mundo y entrar cinco minutos. Ser parte de esta maquinaria da mucha felicidad. Y que una película profunda, que denuncia y es arriesgada tenga esta llegada, como un tanque norteamericano, está buenísimo. Porque Pablo se mete de lleno con lo político. No era tan así el primer guión, tenía más rugby. Quedó más para el lado del infierno que se vivía en la casa de los Puccio y el contexto político, con un Arquímedes que entraba y salía de Tribunales como si nada. Encima, en los 80 el rugbier era muy valorado; Alejandro era Puma y referente del CASI campeón. Y salían a secuestrar compañeros del club… Muestra la impunidad del momento, es increíble. Lo podían hacer, claro, por los contactos y el poder que tenían”.

Joaquín, quien además es director y padre de Lautaro y Malena, se define “más actor que deportista”, si bien su abuelo paterno es uno de los fundadores de SAG Polvorines. Por eso varias veces tuvo que renunciar a la Selección, como en el Mundial de La Haya 2014. “Un actor se va haciendo con el tiempo, no es que se recibe y ya está. Por suerte, siempre que pude volver al seleccionado, no me cerraron las puertas”, agradece.

En el 2016 se vienen los Juegos, una ilusión para Joaquín. “Mi sueño es ser olímpico, me encantaría jugarlos. Pero hoy lo veo lejísimos”, reconoce el dueño de una agenda apretadísima, una exitosa carrera como actor e inquilino de un arco celeste y blanco. El futuro dirá…

¡Corten!

Fuente: Óle

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