Barreal Hockey Club, un semillero de “leoncitos” al pie de la Cordillera

Barreal Hockey Club, un semillero de “leoncitos” al pie de la Cordillera

A 1.500 metros de altura sobre el nivel del mar, con la Cordillera de los Andes como testigo, los varones se adueñan del stick y la bocha como en pocos lugares de la Argentina. Desde Benjamín Pizarro, un chico que lleva cuatro de sus siete años jugando al hockey, hasta Nahír Samat, uno de los pilares de la Primera que dejó todo en la Ciudad para volver a su querido Barreal y a su entrañable club. Todos disfrutan, juegan, crecen y sueñan a lo grande en el Barreal Hockey Club, una institución que promete, da frutos y está en boca de todos en el momento de mayor gloria del hockey masculino en toda su historia.

Son las 7 de la tarde del día jueves y de apoco los muchachos empiezan a copar la cancha de arena ubicada en el fondo de la escuela Nuestra Señora de las Nieves, con el fantástico colorido de los cerros y la cordillera nevada como marco exquisito. Los silbatos de los profes Misael Flores y Guillermo Luna sacuden el pueblo, donde 130 de sus 4.000 habitantes practica hockey. «Nunca nos imaginamos esto, nosotros empezamos con hockey recreativo en el fondo de nuestra casa y ahora tenemos este predio con muchos chicos”, expresa Celeste Martínez, quien junto a su esposo Fernando Bugallo son quienes sostienen el club desde 1991.

Ambos porteños, ella profe de Educación Física y él Ingeniero Agrónomo y ex hockista, llegaron a San Juan en la década del ´90 por trabajo y junto a un amigo gendarme llamado Jorge Meglioli apostaron al hockey sobre césped en una localidad donde sólo se respiraba fútbol. Arrancaron en el fondo de su casa, con dos palos viejos  y un millón de ilusiones de por medio. «Cuando llegamos dije ´mirá Fer, ¿por qué no les enseñamos hockey?´. Los únicos palos que teníamos eran los nuestros, re viejos y pesados, y entonces agarramos palos de escoba y el plástico del envase del detergente Magistral para hacer palos. Después nos fueron donando y así fue como crecimos”, señalan los propulsores del hockey en Barreal.

Hasta hace tres años, los jugadores barrealinos entrenaban en un potrero, bajo la luz del sol  y la oscuridad de la noche. Y fueron cientos de puertas las que tuvieron que golpear para llegar a la cancha que tienen hoy, la única de arena en todo Calingasta. De hecho cuando viajaron a Buenos Aires para pedir ayuda a Deportes de la Nación, volvieron con las manos vacías y con una insólita explicación. «Nos dijeron que les convenía hacer una cancha en la Matanza porque tenían más votos y no en un pueblo de 4 mil habitantes. Les dije que nuestros chicos tenían los mismos derechos que el resto, que a los nuestros les costaba el doble porque eran del interior”, cuenta Celeste, y agrega que gracias al gobierno provincial y municipal pudieron cumplir el sueño de tener cancha propia.

La perseverancia del matrimonio Bugallo – Martínez, y de la tesorera Graciela Pizarro, convirtieron al Barreal Hockey Club en un verdadero semillero de hockistas. Muchos de los que la rompen en el hockey argentino salieron del pueblo calingastino, entrenando en una cancha de tierra y con pocos recursos: Agustín Bugallo (jugador de Mitre y del seleccionado argentino Junior), Matías Fernández (jugador de Mitre y campeón con la Selección argentina en el Panamericano de México), los hermanos Espejo, Martín Carreras, Ulises Sánchez y Matías Paiva, entre otros.

Hoy el club cuenta con Sub-14, Sub-16 y Primera como pocos clubes de la capital sanjuanina, además de la cantera inagotable de chicas. El Barreal, que nació en 1991 pero en 1998 adquirió personería jurídica, se convirtió en una de las grandes joyitas que tiene hoy el deporte sanjuanino.

 

DATOS

El Barreal, en títulos: Campeonato Oficial 1997 en Primera y el Apertura de Mendoza en 2010 y 2011 en Sub-18

Por:  Carla Acosta para Tiempo de San Juan

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