Escribir sobre una gran deportista, a veces resultar fácil. Porqué siempre las columnas de los periodistas deportivos son cuando destacan o logran algún título. Esta vez, no es así. Voy hablar de Marcela Casale, una gran deportista que dejó todo, por vestir la camiseta nacional en el mundial. Y para mí, se recibió de Leona.
En menos de seis meses Marcela Casale, demostró que es una Leona, con todo lo que significa esa palabra. Demostró que con humildad y sacrificio los objetivos se pueden conseguir.
Muchos pueden decir que su objetivo era jugar el mundial, si es cierto, pero se dio el gusto de ponerse la camiseta que todo el mundo quiere vestir.
Jugó con alegría, como lo hace en su club Marista. Jugó como juegan las distintas. Jugó como una Leona. Jugó con ganas, como se tiene que jugar con la camiseta nacional. Jugó con mucha técnica y demostró que está para jugar un mundial.
Y sobre todo jugó con el corazón y fue feliz, en cada minuto que estuvo en el campo de juego, jugó para su familia, amigos y la gente que la quiere.
Ahora le toca sortear la marca más complicada que tuvo que enfrentar, le informaron que no va a estar en el mundial.
Marcela Casale juega otro partido. El más difícil de todos. Pero con su grandeza y sobre todo su humildad, seguirá demostrando porqué es una Leona.